Por Verónica Batiz editora de In Trend Magazine e In Trend for Men

Sylvester Stallone, una de las superestrellas más famosas de Estados Unidos, hace años,  luchaba por tener éxito como actor sin ver resultados. Estaba tan desesperado que terminó viviendo en la calle durante 3 días, en la estación de autobuses de Nueva York.

No podía pagar el alquiler o comprar comida, y llegó al grado de tener que vender a su perro a un desconocido que vivía en su edificio pues no podía seguir alimentándolo.  Lo vendió por  $25 dólares y se fue llorando pues amaba a ese perro.

Dos semanas más tarde vio un combate de boxeo entre Mohamed Ali y Chuck Wepner, tras el cual se inspiró para escribir el guión de la famosa película, “Rocky“.

¡Escribió el guión en 20 horas! Después trató de venderlo y recibió una oferta de $125 mil dólares por él. Pero él quería protagonizar la película y la productora dijo ¡NO!

Se fue con su guión, y unas semanas más tarde, el estudio le ofreció $250 mil dólares por él. Él se negó. Le llegaron a ofrecer $350 mil dólares y se negó. Él quería estar en esa película.

Después de un tiempo, el estudio cedió y le dio $35 mil dólares por el guión y lo dejaron protagonizar la película.

¡El resto es historia! La película ganó los Oscar como Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Montaje. ¡Incluso fue nominado a mejor actor! La película ROCKY sigue incluida como una de las más exitosas de la historia del cine americano.

Pero lo más bello de esta historia es que con $15 mil dólares de este pago, él recuperó a su perro.

Sylvester Stallone, un grande entre los grandes de Hollywood, sufrió momentos muy duros en su pasado,  pero nunca dejó de luchar por lo que él quería en la vida.

Si tienes un sueño, ¡persíguelo! ¡No dudes de tu capacidad! Si te dicen que no, y te cierran las puertas en tu cara, no te desanimes,  ¡ya vendrá el sí! ¡Alguien va a creer en ti! Pero primero debes creerlo tú.

Muchas veces si no estás bien relacionado o no tienes dinero nadie te voltea a ver. Pero sí se pueden lograr las cosas con arduo trabajo y una enorme fe en ti mismo.

¡No dejes de creer ni de soñar! ¡Actúa hoy!

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