Una gota de rocío se deslizó por una hoja de un árbol y cayó en el río; la gota empezó una nueva aventura rodeada de muchas gotas más, hasta que se topó de frente con una piedra. La gota molesta le reclamó: ¿por qué te atraviesas en mi camino si yo no te he hecho nada? Sorprendida la piedra le contestó: yo siempre he estado aquí y nunca nadie me había reclamado. ¿Por qué no haces lo mismo que  el resto de tus compañeras y simplemente me sacas la vuelta siguiendo tu camino?  A lo que la gota replicó: yo no soy una gota cualquiera y voy a estar aquí hasta que te muevas.   Me encantaría ayudarte –enfatizó la piedra– pero yo no me puedo mover, ésta es mi naturaleza.  La gota quedó sorprendida ante la respuesta de la piedra, porque ella nunca se había cuestionado sobre su naturaleza.

Y tú, amigo lector ¿Te has preguntado cuál es tu naturaleza?

¿O eres de lo que te peleas con las piedras?

Estar siempre a la defensiva es una manera de evadir el mundo interior, ocúpate de tu guerra interior y ya no tendrás que librar batallas “afuera”.  Valdría la pena reflexionar sobre cuántas personas en nuestra vida las hemos percibido como “piedras”, con las cuales nos victimizamos y  a quienes acabamos responsabilizando por no poder fluir en nuestro día a día. Pero la realidad es que mientras no estemos dispuestos a tomar total responsabilidad, será muy difícil que podamos vivir en PLENITUD.  Todas esas situaciones o personas que llegan a nuestras vidas, sin haberlas llamado conscientemente, las atrajimos inconscientemente y son mensajeras de nuestros puntos ciegos.   

Es por AFINIDAD VIBRACIONAL que nos relacionamos con quienes nos relacionamos. Así que si no te gusta la gente que estás atrayendo, valdría la pena que empezaras a observar qué te vienen a mostrar sobre ti mismo, como en el caso de la gota de agua, que se  veía reflejada en la rigidez de la piedra.  Cuando nosotros estamos en paz con nosotros mismos, nada ni nadie nos perturba, somos y dejamos ser, nos respetamos y por tal motivo respetamos a los demás con sus virtudes y defectos.

Pero si eres de las personas que vas por la vida ofreciendo consejos que nadie te ha pedido, queriendo cambiar a medio mundo, es momento de hacer un alto en el camino y cuestionarte a ti mismo(a): ¿Qué tan desintegrado(a) estoy internamente, que lo reflejo en todas las personas y situaciones “incompletas” que percibo en mi entorno?

Complétate a ti mismo y ya no necesitarás arreglar al mundo porque te habrás rendido a la humildad del ser.

Jorge Gama   

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Autor el libro SOULBOOK REFLEJANDOME EN EL CAMINO

        

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