RADEK JELINEK
AL VOLANTE DE LA MODA

El Director General de Mercedes-Benz México toma el carril de alta velocidad y, teniendo como copilotos a los más talentosos diseñadores del país, integra un equipo fuera de serie que pisa a fondo el acelerador de la decimonovena edición de Mercedes-Benz Fashion Week México.
Es momento de redefinir conceptos. Es la ocasión de replantearse objetivos. Es, en síntesis, una buena oportunidad para la reinvención. La semana de la moda en México lo sabe y, a unos meses de dar inicio las celebraciones de su primera década de vida, el relanzamiento integral de la plataforma se convierte en el sello de la casa. En este sentido, términos como lujo, contemporaneidad, innovación y diseño –puentes comunicantes entre Mercedes-Benz y la moda– se alistan para experimentar una afortunada metamorfosis. “El cambio es lo único constante; todo se mueve, nada permanece estático; no es posible imaginar la vida y todas sus manifestaciones creativas en un estado de quietud, por eso el diseño avanza con el hombre y atiende sus necesidades, a veces adelantándose a ellas o volviéndolas parte de un lenguaje en el cual la belleza, el confort y la elegancia son el hilo conductor”, señala Radek Jelinek, Director General de la llamada “marca de la estrella”.
“Justo por eso nos enorgullece y llena de satisfacción ser parte del acontecimiento de moda más significativo de la región; de este modo, tenemos la oportunidad de seguir apoyando e incentivando a los creadores nacionales”, apunta Jelinek.

La estrecha relación entre Mercedes-Benz y las más destacadas manifestaciones del fashion system ya es incuestionable. Solidez, confianza y compromiso se aúnan a la pasión que la firma siente por la visualización del futuro, sin dejar de disfrutar a plenitud el presente. Ese mismo enfoque es el que permea el carácter de la moda en cualquier capital del mundo, y la Ciudad de México no es la excepción.

“ Nuestro principal reto en esta semana de la moda en México es suscitar emociones en nuestros clientes potenciales y asombrarlos. ¿Cómo vamos a lograrlo? Mediante una combinación de sorpresas, lugares nuevos, moda diferente y personas interesantes ”
Radek Jelinek, Director General de Mercedes-Benz México.

PINEDA COVALIN
Porque la unión hace la fuerza, la firma cerró filas con dos nombres vitales de la escena nacional: Macario Jiménez y Los Vladimirovich. ¿Quién dijo que la magia no existe?

Teniendo como marco la celebración de su vigésimo aniversario, la marca revisita el tema de la procedencia y la cosmogonía. A lo largo de 20 años, el tándem integrado por Cristina Pineda y Ricardo Covalin, ha narrado a través de sus creaciones historias que se desprenden del rico bagaje cultural de México y Latinoamérica. Esta vez, no fue la excepción.
Para su antología Magia y Cosmogonía , Pineda Covalin invitó a dos talentos mexicanos para que imprimieran su visión. Se trata de Macario Jiménez, quien se enfocó a la colección femenina, y Los Vladimirovich, colectivo que se dedicó a la propuesta para caballeros. Para Jiménez, su mayor inspiración fue la marca en sí. “Esta colección persigue reafirmar la estética de la firma, destacando la sencillez de sus siluetas, las cuales contrastan con el maximalismo de los estampados que son parte de su ADN”, indica Jiménez. Rojos, magentas y azules fueron las tonalidades que destacaron en una propuesta rica en prints que evocaron los inicios de ambos sellos (Pineda Covalin y Macario Jiménez), dando por resultado una línea orgánica, bien pensada y confeccionada con sedas que subrayaron la femineidad mediante una sensación de libertad y movimiento.
Por su parte, la marca Los Vladimirovich, creada en 2009, reflexionó sobre el hombre mexicano actual y lo que implica ser ciudadano de un México multicultural y cambiante. Una cápsula de 10 looks compuestos primordialmente por abrigos, chaquetas y trench coats –basados en las texturas, los sentimientos y las impresiones que despiertan los lienzos Amuletos  y Haramara , creados por Pineda Covalin y poseedores de un vigoroso contenido místico– fueron el punto de partida para vincularse con la cosmovisión de diversos grupos étnicos. El colectivo mostró una compilación basada en el hombre taciturno y contemporáneo, en la cual destacó su herencia sartorial fusionada  con pautas streetwear . ¿El resultado? Una combinación de comodidad y lujo en que el eclecticismo y la simbología fueron las dos vertientes más poderosas.

ALEXIA ULIBARRI
Explorar la figura de Camille Claudelt podría parecer una labor titánica para cualquier   diseñador, sólo que para Ulibarri    también es el camino para seguir dialogando con la condición femenina.

El desfile no fue una referencia directa a las versiones cinematográficas (1988 y 2013) de la vida de esta escultora francesa, quien nació en 1864 y murió 79 años después. Que la moda mexicana retome a una lumbrera de estas dimensiones no es algo común, y la tarea debía recaer en alguien que no tuviera miedo a un proceso que se advertía tan complejo como satisfactorio. La persona que asumió el reto fue Ulibarri. Camille fue el nombre de la antología que se enfrentó al reto de no caer en el lugar común y transformar la biografía de esta creadora en prendas que no se alejaran de las rutas comerciales. Camisetas, sudaderas, tops , chaquetas y otros diseños transmutaron la esencia de Claudel en leyendas impresas, frases imaginadas, citas textuales, prints florales o palabras clave bordadas sobre alguna prenda básica.
“Esta ha sido la colección que más me ha inspirado en los últimos años, por la historia, el material y la información que hallé. Fue un proceso pesado, pero valió la pena”, indica la creadora. Y vaya que sí, pues sobre la pasarela se vieron 30 looks elaborados en una gama de materiales que recorrió desde el algodón hasta las lanas, pasando por encaje, mezclilla, seda y tejido de punto, así como una paleta cromática teñida de negro, acero, Bordeaux , azul cielo. Las prendas que no se pueden perder de vista para la siguiente temporada son los abrigos, los vestidos camiseros, los trench coats de piel y las t-shirts impresas con el rostro de Claudel rebordado con distintos hilos y matices.
Llamó la atención el trabajo de bordado, la adecuación contemporánea del maximalismo ochentero y la metamorfosis de Claudel en un ave. Sí, Ulibarri transfiguró a la artista en un pájaro en caída, plasmado en botones, hebillas de cinturones y aspectos gráficos. Una propuesta con enorme peso poético que, bajo el amparo de un concepto sólido, creó un nuevo entorno a la vida sensorial que puede brindarnos el usar estas piezas.

JUAN CARLOS OBANDO
Porque no es lo mismo red carpet, gala y creaciones nocturnas, el couturier colombiano impartió una cátedra de estilo que tuvo como eje rector la elegancia contemporánea.

No pudo haber mejor recinto para que una luminaria latina deslumbrara con su capacidad, que El Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, escenario perfecto para que Obando emocionara a una concurrencia que no es afecta al standing ovation . No obstante, su agudeza, perspicacia y extraordinario gusto emocionaron a los asistentes.
Tras exhibir su propuesta en las semanas de la moda de Nueva York y París, el diseñador hizo una escala en la capital mexicana para mostrar una colección estilizada y libre de ornamentaciones superfluas. La línea, inspirada en los bailes de gala organizados durante los años sesenta y setenta en Sudamérica, deslumbró por su asertivo manejo cromático: prendas completas y áreas sólidas en carbón, marfil, escarlata, esmeralda, zafiro y caramelo delinearon siluetas de gran fluidez y sofisticación atemporal, confeccionadas en un material hegemónico: la seda en todas sus variantes.
Los hombros recuperaron su estatus de zona erógena en compañía de audaces aberturas y escotes inesperados. Torsiones, volantes,
escarolas, tirantes spaghetti , asimetrías, fajillas largas a la cintura, caudas dramáticas y una minimalismo propositivo fueron los aspectos más destacados, al igual que prendas de impecable factura, como los vestidos de noche con capas largas, los sinuosos tops , los pantalones anchos y las ecuaciones de cocktail .
El diseñador, que debutó ocho años atrás en la semana de la moda de Los Ángeles con vestidos largos que de inmediato se convirtieron en su sello, se introdujo al mundo de la moda con el respaldo de Anna Wintour. Su listado de colaboraciones incluye trabajos con George Esquivel, Paul Andrew, Tumi y J.Crew, entre otros nombres. Y como nada resulta más rentable que una celebridad porte los trajes de un creador latinoamericano, Obando ha tenido la oportunidad de vestir a Julia Roberts, Jessica Alba, Cate Blanchett, Amy Adams y Kim Kardashian. En esta ocasión, volvió a dejar en claro por qué está considerado un nombre clave en la revitalización del American Eveningwear: gracias a él, se ha incorporado una saludable dosis de pluralidad.

YAKAMPOT
Convergencias. Nexos. Vasos comunicantes. Los procesos de inmigración suscitados entre Asia y México tienden puentes a través de los cuales los influjos y las similitudes vestimentarias van y vienen.

Las colecciones de Yakampot no tienen título y, honestamente, no lo requieren. La solidez ideológica, la contundencia estética y la fuerza que palpita en cada creación hacen que estén de más. La novena antología de la marca, comandada por el diseñador Francisco Cancino, tuvo como punto de partida dos conceptos: origen de la vestimenta y las migraciones de Asia a México, sobre todo las concernientes a China, Japón y la India. La reflexión fue puntual: ¿de qué manera ha permeado este flujo migratorio a nuestro país, particularmente en la noción indumentaria?
En la pasarela se apreció un repertorio compuesto por piezas que exploraron la idea del patronaje tradicional mexicano y el análisis estructural de algunas prendas emblemáticas de los países asiáticos ya mencionados. La homologación de estas dos vertientes devino en obras de enorme contenido poético, impoluta calidad y riesgos estilísticos asumidos con madurez. Gracias a las investigaciones realizadas por Cancino, pudimos constatar que las semejanzas existentes entre diversas culturas –por más lejanas que se encuentren– son asombrosas. “Las similitudes que hay entre los indumentos primevos de Asia y México resultan sorprendentes; un vestido de novia de Hong Kong tiene muchas afinidades con un traje de tehuana”, indica Cancino.
Entre lo paradójico y los símiles fascinantes, entre la exploración de la masculinidad en la mujer y la necesidad de bosquejar una sensualidad no predecible, este ejercicio de Yakampot nos conectó con la parte ancestral de la vestimenta y, consecuentemente, con linos, sedas, lanas, algodones, superficies metalizadas (en oro viejo y plata), encajes yuxtapuestos, mezclilla y textiles mexicanos elaborados a mano. Lo artesanal nunca había lucido tan moderno como en esta colección, teñida en escalas de negros, grises, azules, blancos, camel y acentos en palo de rosa, berenjena, malva, vino tinto y morado. ¿Las piezas que todas las fashionistas querían llevarse a casa al término del desfile? Los ponchos, un highlight mundial y quid de este sello nacional.

Por Bernardo Hernández
Foto Mauricio Ache

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